Armando Zertuche

Por Oscar Díaz Salazar

Tal vez porque yo mismo venía de estar aislado por dos semanas, en la creencia, -falsa, afortunadamente-, de estar contagiado de COVID 19, o quizás por su capacidad de convencimiento o simplemente porque fue sincero, confieso que le creí al diputado federal Armando Zertuche cuando me dijo que tras superar recientemente el coronavirus, sus prioridades cambiaron, su perspectiva se transformó y eso le hizo entender que los cargos públicos, en concreto la presidencia municipal de Reynosa, no es, ni nunca será, más importante que la salud, el bienestar y la armonía familiar.
Le «compré» a Zertuche Zuani, porque lo comparto, su reflexión madurada durante veinte largos días de encierro, que lo llevaron a replantear sus prioridades y asumir el propósito de no afanarse en ambiciones, vanidades y en la adquisición de bienes materiales.
Me pareció sincero y genuino, al menos en ese momento de su vida, inmediatamente posterior a superar el COVID 19, el elogio del diputado Zertuche a la austeridad, al estilo de vida que pregonan el Pepe Mujica y el presidente López Obrador.
Afirma Armando Zertuche que en sus días de encierro pensó cada vez menos en la aspiración de un cargo público, para enfocarse en sus seres queridos.
Interesante por demás es la reflexión que nos compartió sobre su anhelo de prepararle una carne asada a la familia, si lograba superar la enfermedad. Creo que vale la pena abundar en toda la filosofía que implica ese gusto muy nuestro de compartir una carne asada.
Reflexiona Zertuche que tras ese gusto muy de las familias del noreste de «prender el bote» está el hecho de que hubo ingresos, incluso excedentes, para comprar carne. Dar de comer a la familia, significa que hay familia, y aunque esta verdad, sea una verdad de perogrullo, no deja de ser verdad. Asar carne para la familia, implica que hay familia, que se sigue viendo y tratando como tal, a pesar de los problemas que existan. Hay familia y sus integrantes atienden la invitación para departir por unas horas alrededor de la parrilla donde el padre (hermano, hijo, tío, primo, etc.) prepara los alimentos que les ofrecerá. La carne asada con frecuencia se acompaña de bebidas alcoholicas, que mucho se disfrutan, cuando se consumen con moderación y responsabilidad. Preparar con sus propias manos la carne y servir personalmente una porción a cada integrante de la familia, genera una gran satisfacción.
Armando Zertuche Zuani está consciente de las críticas que le hacen por su aparente » pasividad», por no realizar las acciones que acostumbran llevar a cabo quienes aspiran a un cargo de elección popular. El diputado Zertuche señala que le interesa ser candidato a la presidencia municipal de Reynosa. Que se siente preparado para desempeñar ese cargo. Que está listo para ser candidato. Que tiene el equipo humano, las ideas, las propuestas e incluso los patrocinadores, agregando que no estará en desventaja de recursos económicos si le toca ser candidato.
Armando Zertuche se gana la vida, profesionalmente, cuando no está en un cargo público, como consultor en liderazgo, administración, trabajo en equipo, productividad y yerbas afines. Lo menciono porque estoy cierto que no he podido transmitir fielmente las ideas que me compartió durante un desayuno.
Su adhesión al estilo de vida austero, su intención de ser candidato, pero no a costa de lo que sea, pero en especial la filosofía de la «carne asada» que con lujo de detalles me compartió, son propuestas de un político que se caracteriza por ser un tipo muy acicalado, muy cuidadoso de su imagen, y que hoy se permite salir con barba de tres días.
Veremos muy pronto si en Armando Zertuche aplica eso de que si es para ti, te toca aunque te quites, y si no es para ti, aunque te pongas.


