
De abrazos y no balazos a captura de capos: Por que cambio la estrategia de seguridad de AMLO.
La cita que el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, cumplió el pasado 13 de julio, con su homólogo de Estados Unidos, Joe Biden, logró un viraje en la política de seguridad que alejó a los «abrazos, no balazos» para dar lugar a acciones dirigidas a minar a los grupos delincuenciales. Lo que no logró la presión social, lo hizo la de Estados Unidos.
Especialistas coinciden en que el primer mandatario jamás mostró proclividad a realizar capturas cruciales y desde la visita a Washington, se sumaron al hilo las detenciones de Rafael Caro Quintero, presunto dirigente de una corporación que operaba en Sinaloa y Sonora, la extradición de Juan Gerardo “N”, alias “El Huevo”, identificado como líder del llamado Cártel del Noreste, así como un operativo para aprehender a dos presuntos operadores del Cártel Jalisco Nueva Generación.
Del viaje a Estados Unidos, el primer mandatario mexicano regresó con más compromisos que logros. Sus últimas tácticas frente a la violencia se deben a tal circunstancia. Más allá de la pacificación que le ha demandado la población, el gobierno federal se ha concentrado en aminorar las preocupaciones del país vecino del norte sobre el trasiego de fentanilo, el ingreso ilegal de armas, así como el tráfico de personas.



